20 julio 2006

De nuevo


Cuatro veces no son suficientes para darse cuenta. Necesito otra más. He estado en verano y en invierno. Con poniente y con levante. Con sol y con lluvia.

No se qué es lo que tiene, pero me atrae cada año. Seran sus caprichosas playas, no hay dos iguales; o serán los peces, o el desierto con ese olor a piedra tostada, seco y sólo.

Creo que sé lo que es, es el tiempo, allí se para. No hay prisas, las carreteras están vacías.

Será que casi no hay nadie y cada vez huyo más de las muchedumbres.

Algunos dicen que sus fondos marinos son incomparables. Yo pienso que sus montañas también lo son. Un origen volcánico reciente le da al paisaje mil colores en función de donde esté el sol, y las plantas se las arreglan para sobrevivir donde parece que no pueda haber más que polvo y rocas, creando una explosión de vida en los meses de lluvia, que es escasa pero suficiente.

En fin, un lugar muy recomendable. Eso si, no hay pubs, discotecas, ni grandes hoteles. Aqui hay que cambiar la filosofía. Esto es para los que no se aburren dando un paseo por lo acantilados o visitando una caldera volcánica. Es para los que respetan la naturaleza, para los que saben que es de los pocos lugares de costa casi salvajes.

De nuevo a Cabo de Gata, un año más, y espero que por mucho tiempo nos siga dando lo que nos da hoy, esa calma que a veces falta.

PD: ¿Que dónde está la ingeniería? Este fin de semana la dejo en casa.

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